Dificultad de la ruta: moderada
Distancia: 22 kilómetros.
Tiempo de recorrido: 8 horas.
Altura promedio: 2800 msnm.
Región natural: quechua.
Iniciamos la ruta en el punto situado en el Km. 2.5 de la carretera Baños del Inca a La Encañada. Tomamos el camino peatonal de Puyllucana. Sorprende el cambio del entorno: de un verde intenso pasamos a la aridez de la altura y luego, a pisar un suelo que por su alto contenido arcillo calcáreo, es conocido como "camino blanco".
Ascendemos hasta un abra que nos lleva hacia Rangra. Ya no hay cultivos, sólo herbáceas nativas. Hemos ganado altura. Desde aquí en adelante, el tema natural son las formaciones rocosas. Rangra está compuesto por calizas de origen volcánico en cuyas superficies crecen líquenes de extraños tonos. El efecto es mágico. "Campana de Piedra" es la traducción de Campanamure, que es como se denomina la quebrada por la que seguimos descendiendo. Encontramos la presencia entrañable de la vida campesina, en la escuela de niños de Linliconga, en el caserío de Tres Cruces, donde nos recibe una antigua iglesia de adobe y madera.
Hasta el momento nos ha dominado la presencia del color, sus cambios según caminemos por zonas cultivadas o silvestres. Para seguir de Tres Cruces a Sangal habrá de tomarse el viejo camino que pasa por Gallorco, donde nos seguirá el color, ahora desde sus praderas naranja-amarillentas y los violetas de las ocas sembradas. Verdes, muy verdes son los cultivos de maíz, cebada y papa de La Encañada. Grises con matas verdosas son en cambio las rocas enormes del enigmático lugar conocido como Anfiteatro, cercano a las ruinas de la hacienda Sangal. Se trata de un conjunto de paredones de roca de más de 20 metros de altura, suerte de esculturas de piedra al natural que hacen infinidad de formas.
Retomamos los verdes, luego de haber caminado las tres horas que nos toma llegar desde La Encañada hasta la propiedad de la familia Cerquín. Es momento para sentarse a reposar entre los pastos y bosquecillos de sauces y alisos incrustados en las veras del río Chonta. Estamos en el hábitat natural de un colibrí, el "Cometa ventigris", hoy en peligro de extinción. Este qente ("picaflor" en quechua), se nutre del néctar de las bromelias y otras flores silvestres. Con paciencia, es probable que lo veamos volar, velozmente, batiendo el aire.
Extendemos la ruta, nos vamos a Combayo, a buscar una de las necrópolis más antiguas del Perú, con sus 3,500 años de historia. Andamos por una hora desde la base del cerro hasta la necrópolis. Aquí es donde hallamos los únicos restos de un camino ancestral que aún conservan piedras originales. Para los españoles la piedra fue un serio obstáculo: sus caballos no estaban habituados a pisar sobre ellas. Fueron entonces arrancadas, salvo una que otra, que son las que ahora podemos ver. Luego de apreciar las ventanillas de Combayo, que se entroncan con otras expresiones de arquitectura funeraria en la zona, volvemos al cañón de Sangal. Luego ya podemos emprender el regreso hacia Baños del Inca, como punto último antes de llegar a Cajamarca.
REVISTA: BIENVENIDAPERU.COM
Esta y otras noticias, que además podrás ver y escuchar
estan disponibles en Zoomperu.tv, un canal de televisión
por Internet.
Zoomperu.tv trae una programación divertida e interesante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario